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viernes, 21 de octubre de 2011

TOKU (Segunda parte)


El ruidito atacaba como un cincel… como si alguien estuviera en la puerta tocando con insistencia y luego, sin más, cesó. Un chiquillo con un pitito en la mano se alejó corriendo.
Un gato gris se paseaba desenfadadamente por el pasillo zigzagueando entre los bloques y los juguetes hace años olvidados por chiquillos sin nombre... El espacio entre las paredes apenas era suficiente para que pasara salvando los obstáculos. Ni pensar cabría que algún mozuelo se internara por ahí tratando de recuperar aquellos tesoros que habrían caído de las ventanas y terrazas del edificio.
El miau en la cornisa se contonea ronroneando una melodía camino a la añeja y grisácea esquina donde se asienta la casa de barandales oxidados. Un minino amarillo se asoma entre la chatarra del viejo hospital y lame con delicada dedicación sus patas…
Todo mamífero doméstico conocedor sabe que en el veterano nosocomio la cena corretea por las estrechas veredas que se abren entre la nostalgia disfrazada de herrumbre acumulada.
Cómo se abate el abandono inmisericorde en las glorias pasadas de la medicina local… Unos años pasan y el polvo todo lo reclama. Pero donde huele a olvido y pasado siempre hay un festival para los felinos y un supremo reto de supervivencia para los roedores; en tanto que el elemento humano se adhiere a las paredes como el polvo, reinando en el mundo hostil de las telarañas, haciendo de este sitio su refugio.
Una camarilla gatuna se acopla con destreza en la serenata vespertina de maullidos. El sol baña su pelaje espeso en el baldío inundado de maleza, donde por costumbre se reúnen al ocaso. No hay sitio para canes aquí, la malla de alambre corroída se yergue como la muralla inexpugnable de un castillo.

Más allá se escucha una sirena en el río, los hombres ya no temen su canto. Otros se sienten seducidos por su llamado, que no es mortal, cuando la veda se levanta y acuden prestos a la faena marina. Un felino de pelaje gris observa a las naves que se alejan bogando al mar, sabe que cuando regresen habrá prosperidad para los hombres que se marchan y un bocado de gloria para compartirles a los gatos. Toku se relame los bigotes ante el recuerdo de tan delicado sabor.
Así es este paraíso, abrigado por ríos y lagunas, sazonado con la brisa del ponto y acariciado por los rayos del Sol. Arrullado en las tardes por el canto de sirenas huastecas de tostada piel…



J.B.

lunes, 10 de octubre de 2011

Ya creció Canuta!

Por aquí les presentamos a Canuta, ya no es la cachorrita pequeña e indefensa, aunque sí juguetona y traviesa, y un poco más crecidita y feliz en su nueva casa.
öJ. B.
 

jueves, 6 de octubre de 2011

Toku, el gato

— “¡Miau, miau, miau!” –maulló Toku, el gato gris de Terámenes, el tipo gótico que vivía en la azotea en su desordenado cuarto oscuro y húmedo.
Se paseaba por la cornisa contoneándose con cinismo mientras los vecinos intentaban hacerlo callar con algún zapato que salía volando de alguna oscura ventana.
— “¡Miau, miau!” –repitió su maullido Toku, como para decirles a todos que no le habían pegado. De un saltito alcanzó la azotea vecina levantando las garritas con gracia, intentado no mojarlas en los charcos de la reciente lluvia.
Su figura regordeta se paseó con disimulo por la escalera de servicio, asomándose con descaro hacia el interior de los apartamentos en las ventanas abiertas del condominio. Estaba a punto de practicar un saltito más cuando le llegó la melodía desahuciada de un violinista ermitaño… – “¡Miau! Y dicen que yo molesto…” –maulló en su pensamiento Toku, el gato.
Uno, dos, tres saltitos más y aterrizó a lado del cochecito a control del chicuelo pecoso que todas las mañanas arrastraba su pequeña humanidad bajo el peso de una tirana mochila, aquel que una vez le pisó la cola cuando Toku hurgaba en el basurero callejero: – “¡Miauuu! Sí que me dolió”.
ba
Estaba a punto de arañar al atrevido cuando se volvió el rostro pecoso y le lanzó la mueca que Terámenes le había dicho que era una sonrisa. “Gatito, gatito... psss; por aquí gatito”.
Toku se dio cuenta que aquel chiquillo le ofrecía una galleta que se había sacado del bolsillo -un soborno barato. No estaba muy seguro, así que retrocedió un poco y se agachó, las orejas alerta y las garras en posición... “Psss, psss gatito... sabe a chocolate” –dijo el chiquillo mientras depositaba el bocadillo cerca de sus patas.
“No está bien que un minino que se respete acepte así como así el bocado que le ofrece un extraño” –maullopensó Toku. Pero un malestar en la barriga le indicaba que precisamente estaba en el basurero intentando encontrar el desayuno.
“Ni maullar” –se dijo. Con un movimiento ágil alcanzó el bocado y… “Miau, vaya que sabe bien… Miau, miau, ¿tienes una más? Qué difícil es hablar con los humanos”. El mozo aquel pareció entender el mensaje y del bolsillo se sacó una galleta más. La acercó lentamente a Toku, mientras que la otra mano se estiraba intentando alcanzar a Toku… “¡Niño, no se permite tocar! ¡Miau, tal vez una vez, pero dame la galleta!” Una mano acariciaba el espeso pelaje de Toku, mientras que éste devoraba la galletita… Qué ridículo se sentía Toku, estaba siendo acariciado por un chiquillo que le había ofrecido una galleta a cambio de haberle pisado la cola… Acababa de aceptar el soborno, y lo peor de todo era que empezaba a gustarle.
ba
Olisqueó un poco el patio en busca de algún bocadillo nocturno, esperaba con ansia encontrar un poco de acción, aunque a decir verdad no le importaría hincar el diente en esos manjares que los humanos a veces olvidaban por ahí…
Una vez más escuchó el lastimero violín que insistía rasgar el silencio nocturno, pero lo ignoró… Toku se movió ligero a la caza de la sombra que se deslizaba en la húmeda pared; parecía que al fin tendría que procurarse la cena y estirar sus miembros en una carrerita. Ya mañana el pecoso le dejaría como siempre un poco de leche y galletas detrás de la escalera…

öJ. B.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¡Garfield tampiqueño!


Fer y el minino

Hace un par de semanas Juan Fernando acudió con el oftalmólogo para practicarse un estudio, lo que derivó en que ahora debe usar lentes cuando vea la TV, use la computadora o cuando esté en clase en el colegio…

No se deprimió, por el contrario lo tomó con una actitud bastante positiva y se puso feliz… Él siempre ha sido fanático de Harry Potter, así que ahora sus lentes (que son de Harry Potter) con la cicatriz en la frente que se hizo en primer grado, la varita y la capa de invisibilidad pues ahora él es Harry…

Él está feliz, no es que lo acepte estoicamente… le gusta usar lentes.
Por cierto que afuera del consultorio se encontró un minino que bien podría ser Garfield… está hermoso el gatote… Como siempre, nos tropezamos todos los días y en cualquier lugar con los gatos.

öJ. B.

martes, 4 de octubre de 2011

Noche de violines en Ciudad Madero

MIRNA REYES Sánchez, en el Festival Internacional
Tamaulipas 2011.
Mirna Alicia Reyes Sánchez, violinista maderense, el pasado 24 de septiembre se presentó, en el marco del Festival Internacional Tamaulipas 2011 en la peatonal de la plaza Isauro Alfaro de Ciudad Madero, acompañada por la Orquesta Sinfónica de la UAT.
Esa noche llevé a mi hijo para que disfrutara la música, ya que me asegura que desea ser violinista; bueno, como era la inauguración nos chutamos enterito el bla, bla, bla de Jaime Turrubiates y demás funcionarios de gobierno, lo que creo indispuso a Fer. Escuchó muy atento los primeros compases de la OSUAT, incluso intentó poner atención cuando la violinista interpretó su pieza… pero, como ya dije, había sido muy agotador escuchar a los políticos y se quedó dormido.
Al final, despertó y fue a buscar a Mirna Reyes para que le autografiara un papelito, tarea que resultó un poco difícil, porque no la encontramos inmediatamente. No obstante, el objetivo se logró… y he aquí que Fernando se siente muy contento con su papelito, aunque no haya escuchado nada de nada.
 
MI HIJO logró su propósito, he aquí el autográfo
de Mirna Reyes.

Como estaba somnoliento partimos de ahí justo cando la OSUAT interpretaba los primeros compases de “La danza de las horas”, que Garfield se encargó de ponerle letra sobre lasagna y pizza en un viejo capítulo…
Espero que la próxima ocasión que asistamos a un concierto no inviten a políticos, que lo único que hacen es indigestar las ganas de Fer. ¡Miau!


öJ. B.

LA LLUVIA Y TU FANTASMA

La lluvia atrae fantasmas…
Sentado en la oscuridad de la estancia
converso contigo.
Hemos llorado y reído juntos esta noche.
– "Fúmate este cigarrillo conmigo" -me dices.
La taza de café vacila en mi mano, mientras la tuya me hiela al asirme,
– “Quédate, aunque sólo sea para mentirme…”
– “Nosotros no podemos mentirnos”
–replicas.

¡Qué importa lo que me hayas negado,
qué importa si me estrello en tu boca…!
Allá afuera la tormenta ha cesado,
Y tú, igual como has llegado, te marchas,
me has dejado en el sofá tu aroma, tu vacío…
el gato se ha ido también.

The rain attracts ghosts…
Sat in the darkness of the stay
I converse with you.
We have cried and laughed together this night.


- “Smoke this cigarette with me” - you say to me.
The cup of coffee hesitates in my hand, while yours freezes me on having taken hold,

- “Remain, though only it is me to lie…”
- “We us cannot lie” -you answer.


What imports what you have denied to me,
What matters if I smash in your mouth…!
Out there the storm has stopped,
And you, equal since you have come, leave,
You have left me in the sofa your aroma, your emptiness… nothing.
The cat is gone too.
öJ. B.

domingo, 2 de octubre de 2011

Kawamura era un bebé cuando se filmó este vídeo, más o menos en abril de 2011; aquí aparece Fer y Quetzalli, la niña que vive a dos casas... También aparece Canuta, la perrita que Fer salvó de la calle y que después para que no estuviese atada la obsequió a su tío Alejo
.
öJ. B.
DIARIO DEL GATO

Haruki
DÍA 683 de mi cautiverio. Mis captores siguen intentando burlarse de mí con esos extraños objetos colgantes. Cenan manjares de carne fresca, mientras que los demás habitantes recibimos una especie de puré. Aunque no tengo reparos en mostrar mi desprecio por estas raciones, me veo obligado a deglutirlas para sobrevivir. Lo único que me alienta son mis sueños de escapar. Para asquearlos, vuelvo a vomitar en el piso.
HOY destrocé un ratón y deposité el cadáver sin cabeza a sus pies. Esperaba que esto infundiera terror en sus corazones, pues no deja la menor duda de lo que soy capaz. Sin embargo, sólo obtuve comentarios paternalistas de lo “buen cazadorcito” que soy. ¡Vaya osadía!


Kawamura
 
ESTA NOCHE hubo una suerte de reunión con sus cómplices. Me incomunicaron durante todo el evento, aunque alcanzaba a oír los ruidos y a oler la comida. Escuché que mi aislamiento se debía al poder de las “alergias”. Debo aprender qué son y cómo usarlas a mi favor.
AYER casi logro asesinar a uno de mis atormentadores: me le metí entre los pies cuando él caminaba. Debo volver a intentarlo mañana… en las escaleras.

ESTOY CONVENCIDO de que los otros prisioneros son soplones y zalameros. El perro recibe privilegios especiales. A menudo lo sueltan, pero parece estar más que dispuesto a volver. ¡Obviamente tiene problemas mentales! Apuesto a que el pájaro es un informante, pues lo veo comunicarse regularmente con los guardias. Estoy seguro de que les reporta todos mis movimientos. Los captores lo han puesto en custodia protectora en una celda elevada, así que está a salvo… por el momento.

Selecciones Abril 2008
öJ. B.

Haruki y Kawamura despiden a Fer



En la foto aparece Juan Fernando Barrios
y Haruki, el más pequeño de sus dos gatos.

¿Qué extraño sentimiento mueve a un gato a acompañar a su pequeño amo (a partir de ahora "su humano") hasta la esquina para abordar el camión por las mañanas, aun cuando esto implique desafiar a la pandilla perruna de la cuadra?

Todas las mañanas Kawamura y Haruki (los gatitos de Fer) aguardan en la puerta a que él salga camino al colegio para acompañarle 3 calles hasta que aborda el autobús. Yo no sé qué tan inusual sea esto, pero hasta donde yo sabía los gatos no muestran tanto afecto hacia su humano.


Fernando, Haruki (próximo a Fer) y Kawamura
un poco más allá; la guardia felina.
 
He observado el comportamiento, más bien canino, de estos dos gatos, aunque debo decir que es Haruki el que más se comporta así, incluso se echa panza arriba para recibir afecto y acude de inmediato a "untarse" al oir su nombre... sólo le hace falta ladrar y mover la cola. Kawamura es más tímido (más gato) aunque desde que Haruki llegó su comportamiento se homologó con el de Haruki. Ahora cada mañana cuando parte al colegio, Fernando es escoltado por su guardia felina.
öJ. B.